Ficha
Inicio: Suarías
Final: Puente Estragüeña
Distancia: 10,3 Km
Tiempo del recorrido: 6 horas
Dificultad: Alta
Punto de partida
Descripción
Iniciamos el recorrido partiendo del pueblo de Suarías, ganadero por excelencia y desde el que podremos disfrutar de unas magníficas vistas el valle.
A la entrada del mismo, a mano izquierda, comienza una pista hormigonada que tomaremos para dirigirnos al cueto de Orgaya. La pista es cómoda y ancha pero de continua subida. Llegado al cueto de Orgaya, fácil de distinguir por unas cuadras y una bifurcación de la pista, tomaremos la pista de la izquierda. A nuestra derecha dejaremos el valle ciego de Orgaya con su río al fondo, que nace y se sume en la misma braña. Un poco más adelante, a nuestra izquierda llegamos a un pequeño llano y en la hondonada podemos ver la entrada a la cueva de Pedro Simón, lugar habitual de prácticas de espeleología. Seguimos subiendo por la pista, hasta llegar al final de la misma en el Canto de los Cabezos, identificable por una roca vertical en un prado y por un cierre para sanear y marcar el ganado.
Acabada la pista, se sigue ahora de frente por un camino por donde se bajaba mineral procedente de las antiguas minas de Cueto Rubio. Continuamos subiendo y más adelante llegamos a una zona de pastizales donde el empedrado del camino desaparece, pasando a una zona de llano. Hay que fijarse bien para no desviarse, por lo que conviene caminar por la zona exenta de vegetación.
A partir de aquí, por entre pequeños árboles y helechos empezamos otra vez a subir cogiendo el sentido de la izquierda por una difuminada senda, en algunos momentos difícil de seguir, a causa de la vegetación. Pasamos por un bosquecillo de espinos y acebos hasta llegar a un claro donde la senda se hace un poco más perceptible debido al paso del ganado. Seguimos avanzando siempre en sentido ascendente ahora por una zona de karst, y más adelante, a través de otro pequeño bosque de espinos y acebos. La senda sigue siendo casi imperceptible y proseguimos subiendo por otra zona kárstica. A la altura de varias hayas que están juntas, unos metros a la derecha, se encuentra una sima de bastante profundidad.
El acceso prosigue por entre hayas, y tras un corto trecho, hacemos cumbre. A nuestros ojos se presentan los invernales de La Canal, zona de magníficos pastos para el ganado, ubicados en la parte baja, y al frente, el hayedo de Cueto Rubio, donde se encontraban las antiguas minas de barita y pirolusita. A partir de este momento comenzamos el descenso, campo a través, dirigiéndonos hacia los invernales. Pasamos junto a una cabaña, utilizada como vivienda familiar hasta hace muy poco tiempo, que dejamos a nuestra derecha. Un poco más adelante, encontramos la senda y cuando llegamos a un pequeño llano, nos desviamos a la izquierda, por entre peñas, a la altura de tres hayas. Apenas se aprecia la senda al principio. Tras una corta caminata, llegamos a la braña Marica, la cual bordeamos por la izquierda, subiendo por la ladera transversalmente hasta el final de la misma y llegamos a un manantial de frías aguas. Tras tomarnos un descanso, iniciamos el regreso hasta la cabaña que habíamos visto en los invernales de La Canal, pasando por delante y dejándola a nuestra derecha. Atravesamos unos prados hasta encontrar una senda de ganado, que, campo a través y en sentido descendente entre monte bajo, nos lleva a un camino ancho y llano con mucha piedra caliza. Atravesamos un oscuro hayedo y seguimos descendiendo.
Más adelante, el camino se transforma en una senda estrecha entre monte bajo sin arboleda, paralela a la zona de pastos de los invernales. Dejamos una cabaña a la derecha y seguimos bajando por la senda. Pasamos junto a una cabaña que dejamos a la izquierda, y más adelante, llegamos al fondo del valle Argüenzo. Lo atravesamos entre hermosas praderías con ganado pastando libremente. Poco después, vemos un sendero por el margen derecho del valle que debemos seguir entre monte bajo. Bordeamos un muro de piedra que queda a la izquierda, y seguimos campo a través por un terreno de piedra caliza y tierra. A partir de este momento la senda avanza en sentido descendente y de manera transversal hacia la izquierda. Tomamos como referencia un árbol caído y otro seco pero cortado que permanece en pie, los cuales dejamos a la derecha, hasta que llegamos a la zona más complicada de toda la ruta, pues el descenso pronunciado nos obliga a poner la máxima atención y precaución, ya que en pocos metros hemos de realizar una bajada muy vertical hasta la carretera.
Sumidos en pleno desfiladero de la Hermida, al lado del puente de Estragüeña, damos por finalizada la ruta.