Ficha
Inicio: San Esteban
Final: Tresviso
Distancia: 7 Km
Tiempo del recorrido: 5 horas
Dificultad: Alta
Punto de partida
Descripción
La presente ruta la catalogamos como la más dura y complicada de las que figuran en esta guía. Es una ruta utilizada antiguamente por los pastores que utilizaban estos complicados pasos naturales como vía de comunicación para realizar transacciones comerciales. De ahí que siempre haya habido una importante relación personal entre los habitantes de San Esteban y los de Tresviso.
Iniciamos la ruta desde la plaza del pueblo de San Esteban siguiendo la pista que lo atraviesa donde se encuentra, encima de la fuente, la placa conmemorativa que recuerda que en 1.990 le fue entregado por el príncipe Felipe de Borbón el galardón de pueblo ejemplar de Asturias.
Al poco rato la pista se bifurca, nosotros seguimos el ramal de la izquierda que, en sentido ascendente, nos lleva hasta el mirador de Cueto Bea, desde donde se pueden contemplar unas magníficas vistas del valle con el río San Esteban discurriendo por el fondo, entre una impresionante masa boscosa. A esa misma altura comienza un pequeño camino que nos conduce hasta el bosque de Rubicores donde entre frondosas hayas se encuentra el área recreativa de San Esteban. Desde la misma área cogemos un sendero que sube por encima del merendero y atravesamos el arroyo.
El sendero, señalizado, una veces en tierra y otras enconchado nos va adentrando en una constante y fatigosa subida por entre el hermoso hayedo que en la parte final va alternándose con abedules, hasta que llegamos a un pequeño claro por encima del hayedo, conocido como el Collao Medio.
Tras un descanso merecido, seguimos la senda que sube a la derecha por entre abedules, nada más que los pasamos, llegamos hasta la primera de las colladas de Collao Medio, un conjunto de cuatro colladas consecutivas. Esta primera es fácil de distinguir porque se abre al lado de una gran roca, no obstante, las colladas se encuentran separadas entre sí por cuestas herbosas que hemos de atravesar. Pasado el último collado llegamos a otra cuesta herbosa más larga que las anteriores que en sentido ascendente nos lleva a la altura de dos hayas situadas al final de la cuesta y encima de unas rocas. Una vez que llegamos aquí torcemos a la derecha donde a pocos metros comienza la parte dificultosa de la ruta.
Durante todo este tramo de la senda, que no ofrece perdida, se convierte en subir y bajar por entre pasos encajonados, pequeñas trepadas y desventíos que nos obligan a prestar la máxima atención y cuidado. Las vistas que tenemos de San Esteban y su valle son privilegiadas y dignas de ser recordadas. Más adelante llegamos a una zona más abierta y despejada aunque con alguna hayas dispersas. Aprovechamos para descansar y continuamos el trayecto donde recientemente se han efectuado obras de mejora para que la ruta gane en seguridad. Al principio pasamos por una zona con una impresionante vertical con vistas al pueblo de Rumenes, al río Deva, al desfiladero de la Hermida y de la propia carretera que se encuentra a nuestros pies.
Más adelante tras un tramo de descenso, comenzamos a subir de nuevo bordeando una pared rocosa por una sucesión de aéreos escalones donde debemos actuar con la debida prudencia. Volvemos a descender por un terreno pedregoso hasta pasar a la altura de una cueva de uso ganadero. Continuamos y llegamos a la última zona complicada del recorrido, donde un desventío armado nos obliga nuevamente a ir con extrema prudencia. A partir de este momento, tras pasar por un pedrera donde nace una fuente, empezamos a descender diagonalmente a la derecha por una canal que nos lleva hasta dos cuevas con un armado utilizado antiguamente para cultivar hortalizas mientras se pastoreaba el ganado. Ahora avanzamos por una zona mucho más cómoda y el sendero nos lleva por parajes pedregosos y ya comenzamos desde esta posición a dar vista al bello pueblo cántabro de Tresviso. Pasamos a la altura de alguna cabañas y en continuado descenso dejamos atrás una cuadra, un trecho más adelante el sendero pasa a ser de hormigón y tras pasar junto a una fuente llegamos, llegamos en pocos minutos a Tresviso donde tras descansar y recuperar fuerzas damos por finalizado el recorrido.